Armamento Antidemonios

El armamento utilizado comúnmente para acabar con las entidades tartareas es de origen sagrado. Cómo ya sabrán, utilizar trozos de santos a modo de amuletos es muy efectivo a la hora de pelear contra dichas entidades, aunque aún no se descubre la razón de porque la canonización de un ser bondadoso en vida tiene poder sobre dichas entidades, si se sabe que sufren daño ante trozos de su cuerpo.

Además, el agua bendita nunca debe faltar. Dependiendo el topo de demonio es la efectividad de dicho líquido, pero contrario a lo que se cree, mientras más poderoso más efectivo es su uso. Un demonio menor apenas se siente incómodo, pero un demonio primigenio tiene la misma reacción que un humano ante la lava. Así de potente es el efecto del líquido, les recomiendo siempre llevar unos viales de agua. El agua bendita depende de su origen y de que persona fue la que bendijo el agua.

En el siglo XIX, la ACA decidió pedirle al Papa Pio VI que bendijera un manantial que se consideraba sagrado, después movieron sus influencias para lograr que Napoleón acabará con su vida, haciendo de esta forma que tenga la bendición de un Papa mártir. En 1972, la ACA logra decomisar con éxito el cadáver de San Pío de Pietrelcina para la creación de una serie de relicarios de gran poder, que junto al armamento hecho con los huesos de la madre Teresa de Calcuta son las más recientes adquisiciones de la ACA.

Los preparativos para llevar a cabo la gran invasión al infierno comenzaron en el año 1697, y me han concedido el honor de informarles que mañana, 2 de diciembre de 1999 llevaremos a cabo dicha invasión. Nos espera una excelente cacería, si todo sale de acuerdo al plan iniciaremos el siguiente milenio sin un regente infernal.

Hagamos de esta cacería lo mejor de nuestras vidas, tenemos que acabar con las huestes demoníacas. ¡Deus Vult! -¡Deus Vult!- le responden a coro las voces de todos los presentes. Todos se ponen de pie, y tomando sus armas se preparan. El gran señor de las llamas, Llamas, termina de decir su discurso y se despide del Doctor Howard.

-Tu sabes que no puedes ir Howard, te encargas de la rama administrativa. Déjame el trabajo de campo- le menciona Llamas con una sonrisa pícara, se burlaba de Howard que ya jamás volvería a disfrutar de los placeres de la caza. Y ahora que harían la mayor expedición al infierno en la historia el no estaría presente.

-Claro que iré Llamas, ¿Creías que te quedarías con toda la gloria? No puedo ir en persona, pero insertare mi conciencia en un homúnculo.- Le contesta Howard con orgullo, presumiendo la tecnología de punta que manejaban en la ACA. -Ya te dije que no es lo mismo usar un homúnculo, no tienes la sensación de que vas a morir..-

Después de esa pequeña charla entre colegas, Llamas toma sus lanzallamas y da las órdenes a los ritualistas de abrir la puerta del infierno. Antes de entrar tenían que arrojar la santa granada de Antioquía. En cuanto se abre la puerta la lanzan.
3…
2…
1…

QUE COMIENCE LA CACERÍA!

-La asociación cazadora de anomalías-Respondio Llamas a la pregunta de Howard, revisando la lista del armamento para la próxima expedición

-Que nombre tan estúpido, ¿En serio crees que la gente se uniría a nuestra cofradía con ese nombre tan tonto?- Dijo Howard

-Te sorprendería lo que puedes hacer con ese nombre- menciono Ásmóðr, que observaba la escena mientras estaba revisando los mapas del infierno.

Si, esos 3 locos estaban planeando la primer invasión al infierno, eran cazadores experimentados pero había una presa que siempre había huido de sus ataques. Iblis, Lucifer, Satanás, el macho cabrio, la encarnación del mal… Era conocido con muchos nombres, pero todos se referían al regente del infierno. Para otros una idea suicida, para estos 3 su próxima cacería.

Llamas estaba preparando la lanza sagrada, aquella que había acabado con la vida mortal de Jesús, un hijo de YHWH que había ascendido a divinidad gracias a su padre. Esta lanza había pasado de generación en generación por manos de cazadores avanzados, que eran expertos en acabar con entidades tartareas.

Tenían listos cientos de relicarios, querían llevar un trozo de al menos 3 santos cada uno. Una pipa de agua bendita, cañones bendecidos por pio XII y su última adquisición, una Gatling hecha con 2 de los clavos que se usaron para la cruz de Jesús.

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