Nota de suicidio

Te despeirtas con un dolor de cabeza y observas a tu alrededor, te encuentras en un sitio abandonado por la mano del mismisimo Dios. Hay rastros de cadaveres por todas partes, mirandolos bien son tus compañeros del F.E.M., tal parece que han decidido terminar con su vida por ellos mismos. Mientras sigues caminando con la esperanza de encontrar una salida de las instalaciones abandonadas notas a lo lejos una figura andrajosa.

Un parpadeo, fue todo lo que hizo falta.

De un momento a otro, estas corriendo con desesperación. Te alejas de un extraño ser que parece estar al borde de la locura, parece que apenas quedan rasgos humanos bajo ese masijo de carne extraña. Todo esto sucedió porque decidiste empezar a trabajar en la AGIAT, maldices el día en que pensaste que trabajar para una agencia de investigación taumatúrgica sería sencillo.

Mientras huyes, logras entrar a una habitación al fondo de un largo pasillo. Te encuentras en un cuarto cuya única salida es por dónde la criatura, más frenética que nunca, se encuentra corriendo en dirección hacia ti. Sabiendo que vas a morir coges un papel amarillento que se encuentra sobre un escritorio empolvado y decides leer el contenido con la esperanza de encontrar una pista sobre tu situación.

A quien corresponda:
Escribo esto únicamente para dejar constancia de que alguna vez existí, ya que el concepto de mi existencia se encuentra cada día más degradado y es probable que para mañana yo haya dejado de existir. Me llamo Paul y fui miembro de ''Investigadores minuciosos'', anteriormente trabajábamos para el Doctor ██████… Joder, esos malditos bloques negros aparecen cada que intento escribir su puñetero nombre, maldita sea. La realidad se encuentra cada vez más degradada, donde antes se encontraban mis piernas solo veo aire, ¿cómo se supone que estoy de pie en estos momentos? a veces me pregunto si alguien se pondrá a leer estas malditas palabras que he decidido escribir en mi desesperación.
Pero no importa, nada de esto importa. El único que va a decidir el momento de mi muerte soy yo, no la maldición que cayó sobre nosotros. Mi arma está cargada, tengo 2 balas. Una es para mí, la segunda es para el que tenga la mala suerte de encontrar esta nota… Si cuando encuentras esta nota el arma ya no tiene balas, me temo que tu desgracia es mayor que la del que encontró mi diario la primera vez, dudo que haya otra arma capaz de matarte en las circunstancias en las que ahora te encuentras.
-Paul Arranz, teniente del F.E.M. ''Investigadores Minuciosos''.

Con desesperación buscas sobre la mesa el arma que mencionaba en la nota, pero estaba ya corroída por el óxido y se parece que ya se ha quedado sin balas, no sabes hace cuánto tiempo. Es probable que la criatura que te perseguía solo es una pobre alma desdichada que se encontró con la misma nota que tú.

Ahora que la entidad está cerca de ti, lo observas con más detenimiento y su rostro solo es capaz de demostrar angustia, has llegado al único lugar donde no quería que llegaras. Entiendes que ni siquiera podrás escapar de esto y odias al maldito de Paul por dejar una nota. Tratas de usar magia ígnea sobre el papel, pero has perdido tus capacidades taumatúrgicas y la AGIAT está en un ciclo eterno de recordar y olvidar.

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